jueves, 17 de noviembre de 2011

La real historia de la burbujita que tenía miedo.




Erase una vez una redondita y joven burbuja llamada Burbujita que vivía en un pueblo alejado de la ciudad, en el que la mayoría de las burbujas que habitaban eras toscas y bastas, sin ningún tipo de aspiración en su vida. Burbujita soportaba como podía ese clima de ineptitud y desconocimiento. Aún así, no todo era malo, claro está, porque tras mucho mucho mucho buscar, y con un poco de suerte, se hizo amiga de varias burbujas con aires similares al que la llenaban a ella, pero muy diferentes a la vez, de los cuales ella se enriquecía y aprendía. 
Estaba la pequeña Burbujita viviendo feliz y tranquila en su pequeño mundo hasta que un día llegó una burbuja nueva a su vida. Ésta parecía ser muy simpática y sociable, tenía algún que otro aire nuevo que nuestra Burbujita no había probado y otros que ni si quiera se había planteado que existiesen. Bien, la nueva amiga de Burbujita se convirtió en alguien muy querido para ella: comenzaron a intercambiar aires, a salir a volar y demás actividades burbujiles. Pero un día, Burbujita se dio cuenta que, tras pasar mucho tiempo con su nueva amiga, ella disminuía de tamaño, era como si le hubiesen quitado un poco de el aire que la llenaba.
Continuó pasando el tiempo y Burbujita intentó quitarle importancia al asunto, se concienció de que nadie podía estar quitándole su aire, su esencia, su vida. Hasta que de repente, una noche, su nueva amiga le confesó lo que había estado haciendo: había estado aprovechándose de su proximidad y había estado quitándole su aire. La nueva amiguita decía que lo sentía, pero que no podía evitarlo, para ella el aire de Burbujita se había convertido en una droga con la que escapar de la triste realidad en la que se veía encerrada. Por lo que, de repente, se acercó lentamente hacia Burbujita con intención de dejarla vacía y así hacerla desaparecer.

¿Pero sabéis qué niños? Que Burbujita no desapareció. Burbujita siempre tuvo los cojones bien puestos y respondió cuando le tocó. ¿Y sabéis algo más? Que el día que Burbujita reviente, la sangre llegará al río y los problemas a la faja.

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