sábado, 24 de diciembre de 2011
Síndrome de abstinencia.
"Estaba encogida en un rincón, temblando como un animalillo asustado. ¿Qué le pasa?- preguntó Marisa. Era la primera vez que veía a alguien en esa situación, con esos temblores tan espasmódicos y la mirada, una mirada perdida y vacía, como si necesitase algo. Sólo quiere unas micras de heroína- dijo una voz varonil proveniente del fondo de la sala, -esta mujer -continuó, -es un claro ejemplo del síndrome de abstinencia. Lleva drogándose 15 años y su cuerpo, tras tanto tiempo, ha acabado por necesitar a la droga, tanto como necesita al aire que entra por los pulmones o al alimento que ingiere".
Debe ser duro depender de algo, o de alguien. Sentirse como un títere atado a una mano ajena a nuestros pensamientos o sentimientos, ver cómo somos doblegados por la necesidad, sabernos esclavos de algo que no somos nosotros mismos. Pero no son sólo las drogas sólidas de lo que debemos tener miedo. El amor, el amor es una de las drogas más poderosas y dañinas que existen, aún siendo abstracta. En su prospecto, junto al apartado donde podemos leer "Felicidad instantánea y sonrisas por doquier" en letra minúscula aparece "Ligado a un fuerte dolor de pecho". Así es el amor, lo mismo que te eleva a las nubes te hunde en el más oscuro abismo. Hasta que, de repente, llega un día en el que ya no duele. No te levantas una mañana y lo descubres, antes de eso tienes que sufrir y sufrir. Tienes que temblar cual animalito asustado en busca de refugio, lloras de pura histeria, gritas como lo haría un corazón que se desgarra de dolor...Entonces, y sólo entonces, ya no duele. Te levantas y ves que caminas sin sujeción, vuelves a soñar sin un corsé que oprima tus alas y te diga "basta, es hora de volver a mí", eres tú mismo para ti y por ti, nadie más.
La verdad es que es un poco triste cuando eso pasa, cuando ves que ya no hay ternura en sus ojos ni en tus palabras, cuando ya hay más silencios que risas, cuando ya no te escribe al anochecer para que duermas pensando en él, cuando ya le vas a ver porque es lo que solías hacer. Es triste, lo sé, pero, probablemente y eso signifique que aún te quedan un montón de historias diferentes por vivir.
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