La luz, el calor y el olor a vainilla se reserva para los buenos. Para los que nos arrullan con la manta cuando tenemos frío. Para los que nos dicen "tú puedes" cuando creemos que todo está perdido. Para los que nos dicen un "te quiero" sincero al oído. Para los que cogen su tiempo y lo gastan contigo. Para quienes nos levantan cuando nos caemos. Para quienes nos dan la mitad de su bocadillo.
El olor a vainilla, la luz y el calor sientan bien cuando tienes frío.
La luz nos guía, el calor nos recuerda que estamos vivos y el olor a vainilla nos endulza el camino.
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