martes, 11 de septiembre de 2012

Estudiante a tiempo parcial para dejar de ser soñadora a tiempo completo haciéndolos realidad.


Luchar por cumplir un sueño es la lucha de la cual saldremos más satisfechos si resultamos vencedores, sirviéndonos de nuestro esfuerzo y nuestra disciplina, siendo honestos y jugadores limpios.
Ante mi se está abriendo un nuevo camino: con un sol resplandeciente, cegador, que va a llenar de luz y color cada uno de mis pasos por este nuevo sendero. Todo está lleno de pequeños árboles y florecillas que recién empiezan a florecer. Huele a margaritas, huele a primavera, a vida nueva. Ya sé que hoy no es 31 de Diciembre, pero es mi día particular, que sin ser cumpleaños ni nada especial, se va a convertir en un punto de inflexión. Hoy la línea roja de mi vida va a dar un brusco cambio en el gráfico, deshaciendo esquemas, cargando la maleta de más y más sueños e ilusiones que me alimenten en mi día a día, con tiritas de esperanzas que me curaran las heridas todas las veces que me caiga. Incluso guardaré mis lágrimas para cuando tenga sed y grabaré mis risas para cuando se me olvidé el café. Tengo momentos encerrados en trozos de papel, pequeñas jaulas en las que milésimas de segundo quedaron atrapadas ayudándome así a poder recordar siempre ese momento. Que no caiga en el olvido...
Mi maleta está casi terminada, pero lo que aún no sé cómo llevarme es a los amigos. Supongo que tienen que venir ellos solos. Tienen que subir al tren de mi vida por su propio pie, habiendo comprado su billete y haciendo acto de presencia en todas las paradas y averías, ayudándome a arreglarlo, a ponerlo en marcha y a celebrar las fiestas que de en su interior.
Sí, es como un cuento. Lo veo todo en mi cabeza dibujado como uno de esos pequeños cuentos de conejitos con tonos pastel en folios amarillos.
Y tengo ganas, muchas muchas ganas, de empezar a leerlo.


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