miércoles, 11 de enero de 2012
Lo peor es la incertidumbre.
Nos divierte hablar de lo que no existe, nos divierte hablar del futuro. Está, pero aún no; nos gusta, pero no nos atrae; nos fascina, pero nos asusta; lo cambiamos en nuestra mente y él nos cambia en nuestro corazón conforme va llegando. Quien habla del futuro es como el que habla de castillos de aire, de motas de polvo sobre el crista, de gotas de agua que algún día caerán en forma de lluvia, ... Hablamos de lo que no existe y nos preocupamos por ello, nos asustamos, lloramos y renegamos. Le imploramos que pare cuando ni siquiera está. ¿Qué tiene el futuro que, sin tan si quiera haber nacido, nos condiciona el día a día?
No vale llorar hoy por lo que no sabes si te pasará mañana, no vale penar una vida que resulta ser dichosa, no vale lamentar una pérdida cuando todavía le tienes cerca.
"Mujer, levanta de ahí, ¡atolondrada! ¿Se puede saber qué pretendes? Tenía el vestido pegado al cuerpo, así como su larga melena azabache enmarcando sus llorosos ojos de chocolate. Espero a que la pena y la lluvia me consuman, ¡no sé vivir sin poder!. Su voz chirriaba, estaba helada, bajo la lluvia de aquel 11 de Enero. Necesito el poder y el control- comenzó a gritar- necesito los vientos a mi favor para saber cuándo sonreír y que las nubes me truenen cuando la desgracia me aceche. Si la naturaleza me hizo como soy, ¿por qué no me dio poder para sobrevivir? ¿Por qué, en cambio, me dotó de razón y sentimientos con los que desgarrarme el corazón?"
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Solamente puedo decir que me gusta mucho tu blog; cómo lo haces y el estilo que tienes.
ResponderEliminarEl Requiem de Mozart...sublime!
Besos, guapa. ;)
Pues muchísimas gracias!! Estoy sin palabras! Me halaga mucho que te guste tanto.
EliminarY es que esa canción tiene una fuerza brutal, sobrehumana, por eso la vi perfecta para la pequeña historia que se trata :)
Un besazo!!