sábado, 21 de enero de 2012

Solución extrema de quien se rebela ante la vida y el tiempo que le ha tocado vivir.


"Abrió la puerta lentamente, la estancia se encontraba en una agradable penumbra que invitaba a dormir. Dormir, dormir para siempre, eso era todo lo que pedía Diana. A pesar de estar en pleno mes de Julio, la habitación estaba helada, allí nunca daba el sol directamente. Tanto su piso como su vida estaban en un ángulo muerto donde ningún rayo de sol ni de vida podía llegar a entrar. Sobre la mesilla de la izquierda había dejado una caja de cerillas y un cigarrillo, francés, de los que le gustaban a ella. Se sentó en el sofá, junto a la ventana, desde allí podía observar la magnificencia de la ciudad, cómo esta yacía bajo sus pies.
El aire comenzó a cargarse, se hizo pesado, Diana sabía que había llegado el momento, el momento en el que ella sería la única protagonista. Se giró hacia la mesilla, se puso el cigarro entre los labios, cogió una cerilla y la chispa puso fin a su función..."

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