sábado, 6 de octubre de 2012
Duele.
Y me encuentro que no te olvido. Que busco tu silueta en la acera, tu número en el teléfono, tu cara en mis recuerdos.
Y me encuentro que no te olvido. Que mi corazón palpita dolido por lo que ha sido y no es más. Que me duele el respirar al saber que no podré contar ya más contigo. Al saber que el amor ya se ha ido.
Y me encuentro que no te olvido. Te veo en el corazón de cristal, en el arcoiris y en todo lo que una vez me diste en papel de regalo. Son recuerdos felices que alimentan la tristeza de este amargo momento.
Y me encuentro que no te olvido. El corazón se me encoge cuando oigo algún sonido: ya sea teléfono o radio, Queen me quema el alma y Led Zeppelin el oído.
Y me encuentro que no te olvido. Que me tengo que hacer a la idea de que no estás ya aquí conmigo, aunque no estás muerto. Y lo celebro, porque perderte de forma definitiva sería lo que me mataría de verdad. Ahora sólo duele. Duele y queman las lágrimas que surcan mis mejillas. Pero eso es porque antes sí que he reído, amado y disfrutado.
Y me encuentro llorando por los rincones de mi cama, revisando imágenes de mi memoria, buscando tu manos amiga que me de consuelo...
Pero no está, no está. Este año tres personas me han dejado y soy yo. Lo sé. No importa que digas que eres tú, soy yo. Supongo que me he convertido en un ser despreciable que no merece el amor de nadie y ahora me toca vagar sola, en busca de mis sueños y nada más..
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Eres increíble, en serio.
ResponderEliminarMuchas gracias por todo.
EliminarTe echaba de menos.
No tienes que darme las gracias y muchísimo menos echarme de menos, porque para lo que necesites, aquí estoy, te lo prometo.
ResponderEliminarEsas palabras ahora mismo es lo que más me reconforta. Saber que has perdido a alguien a quien querías mucho duele, pero se sobrelleva mejor con más amor.
Eliminar