Siempre he tenido el curioso pensamiento, o concepción de la realidad, con el que en mi cabeza se configuraba una forma clara de crear. Habiendo estudiado y leído mucho, visto diversas obras de toda índole y diversas ramas, saqué una cosa en conclusión: la mayoría de esas obras fueron creadas en épocas de crisis, por autores depresivos o que sufrían de algún mal y similares. El ejemplo más claro, representativo y nacional (hagamos publicidad de España, que no se diga que no tenemos cultura y obras maestras además del Quijote) es el Siglo de Oro de las letras españolas. Me fascinan los poetas de ese tiempo, tienen un verso tan profundo, tan sentido, que puedes sentir cada trazo que dieron con su pluma, cada lágrima que derramaron... Es realmente emocionante leer obra de esa calidad, no sólo en la forma, sino también en el contenido: son temas atemporales como el amor, la muerte, el paso del tiempo o el carpe diem. Una de las cosas que más me asombran es comprobar que aunque haga 500 años desde que se escribieron esos temas se siguen sintiendo igual, aunque lamentablemente no escribiendo igual...
Es una realidad que tenemos que asumir el hecho de que la producción de obras literarias de calidad haya decaído tanto, buscando sólo ser un mero entretenimiento que le de un buen sueldo al autor, a la editorial que lo publica y poco más.
Me he ido un poco por las ramas, pero bueno. Lo que quería decir es lo mucho que me gustan las canciones tristes! Me parecen tan profundas y tan bonitas, que dices "joder, parece hecha para mí". Eso no significa que me encante hundirme e hincharme a llorar (que también, llorar purifica el alma). Por regla general me llenan tanto que no sé, son las que mejor conectan conmigo. Aquí dejo una que encontré hoy surfeando por La Gran Red (Internet vamos).
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